G8 DEL FÚTBOL
julio 16, 2018
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G8 DEL FÚTBOL

En Rusia 2018 el G-8 del futbol mantuvo su hegemonía    

No hubo nuevo campeón y la aristocracia del balompié está intacta 

Javier Briseño Domínguez 

Muchos son los que quieren pertenecer a los grupos del poder, son pocos los que tienen las herramientas para aspirar a entrar y son aún menos los que tienen el honor de ingresar a la lista de los que mandan e imponen su ley. 

Así ocurre en las grandes cúpulas empresariales que dominan el mundo llámese instituciones financieras, la gran industria petrolera o bien los medios de comunicación que han sido denominados como el cuarto poder. 

También pasa en las cuestiones políticas, en donde los países poderosos como los integrantes del famoso G-8, son en gran medida el encargado de dirigir el rumbo del planeta o a nivel local, los partidos sean de izquierda o derecha, buscan el poder para manejar los recursos de sus naciones. 

El futbol es una cuestión parecida al orden mundial, ya que si bien el deporte más popular del mundo está regido por la FIFA, hay países que conforman la aristocracia del balompié y curiosamente, al igual que ocurre en el mundo, también podría ser denominado como el G-8. 

Actualmente son ocho los países que cuentan con las economías más industrializadas del planeta y son ocho naciones las que tienen el privilegio de ser campeonas del mundo. 

Brasil, Alemania, Italia, Uruguay, Argentina, Francia, Inglaterra y España conforman la oligarquía del balompié, un grupo selecto al que todos quieren pertenecer. 

Desde 1958 cuando los cariocas inscribieron su nombre en la lista, cada 20 años se había abierto espacio para un nuevo integrante.  

Para 1978 tocó darle la bienvenida a Argentina, quien en su propia casa y con algo de polémica logro dar un golpe en la mesa. 

Dos décadas después, en 1998, otra vez los de casa abrían sus puertas para demostrar su potencial y Francia, venciendo a la entonces tetracampeona Brasil, alzaba la mano y daba el paso para ponerse junto a los grandes.         

Ahora, en Rusia 2018, la tendencia histórica le daba ilusión a equipos que vienen de abajo como: Bélgica, Croacia, Portugal, Polonia, Colombia, Suecia, Rusia y hasta México en un caso muy esperanzador.  

En la final Francia representó a las potencias mundiales y Croacia fue la bandera de los subversivos que buscan derrocar a actual régimen. 

Los balcánicos comenzaron sorprendiendo, pero en el deporte hay una máxima que dice que siempre o casi siempre ganan los mismos. Como si fuera un pacto con fuerzas que van más allá de lo humano, pareciera que los acontecimientos fortuitos ocurren en favor de los poderosos y las tragedias atacan a los débiles.  

Un autogol y un penal marcado en el VAR, fueron factor en el triunfo de 4-2 de los franceses sobre los croatas, terminando así con las grandes ilusiones de la segunda nación menos poblado del mundo en llegar a una final.  

El triunfo galo fue un golpe de autoridad y un mensaje del “G-8 futbolero” a los menos agraciados.  

“Los de abajo” tendrán cuatro años de preparación para intentar cambiar la historia en Catar 2022, pero mientras tendrán que pasar un proceso mudialista más bajo el yugo de los dueños del balón.                     

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